“La selección no ha sido en clave local, más bien nacional e incluso internacional”

05/07/11
“La selección no ha sido en clave local, más bien nacional e incluso internacional”

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La segunda edición de los Premios ADCV y la quinta del BiAnuario ha vuelto a demostrar el buen nivel del diseño valenciano. La selección no ha sido fácil. Un jurado de cuatro expertos realmente exigentes -Xènia Viladàs, Martín Azúa, Rafa Soto y Pablo Rubio- han llevado a cabo una estricta selección entre los 500 trabajos presentados. De entre ellos, 19 proyectos han sido galardonados con Premio ADCV, aunque no sabremos los finalistas hasta el día 19 de septiembre, en una gala de entrega durante la VDW, que se celebrará en el Teatro Olympia. Xènia Viladàs, Pablo Rubio y Martín Azúa nos han contado cómo fue el proceso de selección, el nivel, las sugerencias para próximos años y en definitiva, los secretos de una selección comparable a cualquier certamen internacional.  
¿Cuál es vuestra valoración general de los trabajos presentados?
XÈNIA VILADÀS: Lo que siempre vemos en el diseño valenciano es muchísimo oficio. Además, la emergencia de nuevo talento joven muy bueno y la consolidación de los veteranos, que siguen teniendo esa soltura tan típica valenciana, muy fresca y vital. En mi opinión y en un primer vistazo, viendo el nivel de diseño valenciano y teniendo en cuenta la época que vivimos, lo primero es pensar “qué buenos son”.
MARTÍN AZÚA: El diseño en Valencia se está convirtiendo en algo ya normalizado, es decir, ya no es una novedad sino algo demandado por las empresas y los particulares como pieza necesaria para poder competir. Además el nivel creativo es muy alto, aunque también desigual. Hay algunos proyectos muy buenos y otro mucho menos, pero en general, la valoración del jurado ha sido de «nivel muy alto».
PABLO RUBIO: Siempre pienso que la temperatura del diseño se mide en el nivel medio y no en el trabajo de unos pocos. En este caso creo que el nivel es bastante bueno. Excelente en unos ámbitos o proyectos concretos y en otros casos con un nivel mejorable. Respecto a la media nacional, sin duda por encima de ésta.
¿Cuáles son los criterios usados para la selección?
XV: Lo que buscábamos principalmente era una pauta de asunción de riesgos, que fueran proyectos avanzados, en el sentido que no fueran las cosas de siempre. Hemos intentado premiar lo mejor, el diseño más avanzado y aquel que da soluciones a los problemas. Se intentaba ver el contexto de trabajo, para quién se trabaja, entender la situación, y así tener una valoración general y no sólo resumirnos a la visión del diseño sin más. Todo un ejercicio de imaginación en muchos casos.
MA: Principalmente la innovación fue uno de los criterios más valorados, así como el responder a las necesidades del cliente. Hablamos de criterios de calidad, que dan respuesta a una solución bien de una empresa o bien de un usuario.
PR: Nuestra selección no ha sido en ningún momento en clave local, sino más bien nacional e incluso internacional. Por eso hemos sido bastante estrictos con proyectos que no cumplían los estándares de calidad.
Una crítica bastante constante ha sido la presentación de los trabajos. ¿Pensáis que estaban mal presentados?
XV: Ha sido un problema bastante habitual. Muchos no ponían el trabajo en contexto y eso dificultaba su elección. Había errores básicos que nos han hecho desestimar varios. Por ejemplo, faltaba el nombre del cliente, no había una explicación que diera información suficiente como para valorar el trabajo en todo su contexto, etc.
PR: El buen diseñador tiene que saber presentar bien sus trabajos, va unido. Creo que tan importante como el resultado final es el proceso, la investigación y toda esa cultura de diseño alrededor del proyecto. Por lo que muchas veces, detrás de un proyecto mal presentado hay un mal trabajo y un mal diseñador. Es importante que la gente que está empezando tenga esto en la cabeza.
¿Alguna categoría ha destacado por encima del resto?
XV: Para mi, más que una disciplina que destaque, es lo contrario. Me explico: hemos tenido problemas con categorías que estaban mal representadas, porque sabemos que en Valencia hay gente muy buena haciendo diseño de proyectos y que no se han presentado. También ha habido un problema, de nuevo, de presentación de trabajos, y más específicamente, en la selección de diseño industrial. En esos trabajos, necesitábamos un mínimo de explicación técnica que resolviera la duda de si realmente cumple su función y soluciona el problema para el cuál ha sido creado, además de demostrar que el diseño era correcto y armónico. Es muy importante poner el proyecto en contexto y no siempre se ha hecho. Para próximas ediciones, haría hincapié en esta idea, y especialmente para el industrial.
MA: A mi me ha sorprendido el diseño gráfico por la gran cantidad de obras que se han presentado. En el diseño industrial resaltaría el esfuerzo en momentos que no es fácil desarrollar este tipo de proyectos debido a la crisis, y donde es necesario resaltar el propio recorrido de un diseño: mientras que en gráfico es mucho más asumible y abarcable, en industrial es más largo y, en parte, un riesgo. Teniendo en cuenta esto es muy loable que se siga produciendo.
PR: Hay categorías que merecen una reflexión. Por un lado, categorías superpobladas que seguramente merecen una segmentación mayor por el número de ámbitos que tocan y el número de piezas y la calidad de éstas, y por otro lado, otras categorías más jóvenes con poca calidad y participación. Estoy seguro que en éstas últimas existe un buen nivel de trabajo, pero no están bien representadas.
¿Cómo valoráis el nivel?
XV: Para mi ha sido destacable el talento de la gente joven y se ha visto correspondido. Hemos valorado la modernidad, el lenguaje fresco y directo. Lo más destacado es comprobar que sigue existiendo la consolidación de los diseñadores de siempre, que no pierden un ápice de calidad y nivel, pero también el empuje de los nuevos, los más jóvenes, que llegan cargados de buenas ideas y talento. Hay gente muy buena en general, y hay que animarla a participar, empezando desde las escuelas.
MA: Yo resaltaría el gran talento juvenil, pero en este sentido, es donde también he echado en falta más participación de los estudiantes. Creo que desde las escuelas de diseño se debería motivar a los alumnos a presentar trabajos, son válidos los que hacen durante su formación. Me ha chocado la poca participación, sobre todo teniendo en cuenta el altísimo nivel de las escuelas en Valencia. El trabajo de estos estudiantes plantea cosas que requieren un nuevo comportamiento por parte del usuario, que rompen con los conceptos más clásicos. En estos tiempos de tanta competitividad en el talento, principalmente hay que aportar cosas nuevas.
PR: Habría que hacer una reflexión en clave generacional. Hay una serie de diseñadores muy asentados, con una larga trayectoria, y una nueva generación de jóvenes promesas. Te da la sensación de que reconoces los profesionales asentados, por su calidad, y que respiras la frescura de los nuevos. Me da la sensación que la generación intermedia está haciendo buenos proyectos pero no está destacando y sobresaliendo, salvo excepciones. Es la misma sensación que tengo con el diseño en Madrid. Creo que, respetando el trabajo de los demás, hay que romper lazos con el pasado y mirar sin duda al futuro y a lo que están haciendo los colegas de Londres, Nueva York y Amsterdam.
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